Dieta antigripal con betacarotenos y vitamina E


Prevenir las enfermedades y sus estragos en nuestro organismo es más fácil de lo que parece, y sin tener que medicarse.

En la alimentación diaria pueden incluirse alimentos estupendos con sustancias como el betacaroteno o la vitamina E; son nuestros aliados para afrontar las gripes y el ataque de los virus y si los agentes nocivos han hecho ya su efecto en nuestro organismo, las células necesitan nuestra ayuda para fortalecerse.

Es el momento de proporcionarles sustancias antioxidantes y que refuercen el sistema inmunológico, sirviendo además de prevención para evitar futuras recaídas.

Zanahorias, tomates y remolachas

Las frutas de color rojo o naranja son estupendas fuentes de betacaroteno (también llamado Pro-vitamina A). La dosis diaria recomendada de esta sustancia para el cuerpo sería de 500 miligramos, presente en dos raciones de fruta o verdura, aunque siempre podemos reforzarla durante los meses fríos.

Los amantes de la pasta están de enhorabuena, el tomate libera mucho más betacaroteno y licopeno una vez cocinado por el efecto del calor, con lo que la salsa de tomate resulta más adecuada para obtener estas sustancias que consumir la verdura en crudo. Las espinacas cocidas también resultan una buena fuente de betacaroteno.

Aceites vegetales y frutos secos

Son fuentes insustituibles de vitamina E, también llamada “la vitamina de la juventud y la belleza” por su intenso poder antioxidante, que protege al organismo del frío la contaminación. Además, esta sustancia aumenta la producción de linfocitos en la sangre, reforzando el sistema inmunológico.

Los aceites que más cantidad contienen son el de germen de trigo, soja, girasol, sésamo y oliva; en cuanto a los frutos secos, la encontrarás presente en la avellana, la almendra y las pipas de girasol.

Añade estos ingredientes a tus ensaladas y no sólo serán mucho más sanas; también se volverán más originales y ricas.

Cereales integrales y legumbres

Estos alimentos son unas superestrellas porque tienen de todo: zinc, selenio, vitamina E, magnesio… Vayamos por partes.

El zinc y el selenio son fundamentales para reforzar el organismo, mientras que el magnesio es conocido por su poder antiinflamatorio, así como por su capacidad para proteger al cuerpo contra las infecciones.

Si aumentas la presencia de estos alimentos en tu dieta (los cereales integrales puedes tomarlos en forma de pasta o pan, sin olvidarnos del arroz), tu organismo te lo agradecerá.

Verduras de hoja verde

Fuentes fundamentales de selenio y magnesio, son además unos alimentos muy recomendables por su facilidad de digestión y ausencia de grasas perjudiciales para la salud.

Deben consumirse preferentemente en crudo para evitar la pérdida de los nutrientes esenciales, por lo que te recomendamos que llenes tus ensaladeras de lechugas de diversos tipos, escarola, endivias, hojas de repollo…

Pescado

Cuando se sigue una auténtica dieta anti-catarro, la ingesta de proteínas no debe descuidarse. Sin embargo, no es recomendable abusar de las grasas ni de ciertos alimentos que pueden resultar perjudiciales por aumentar la mucosidad (por ejemplo, los lácteos).

Así que la mejor forma de obtener dichas proteínas es consumiendo pescado, tanto azul como blanco, que además nos proporcionará un aporte extra de zinc y magnesio. Eso sí: prepáralo al horno, a la plancha o al vapor para evitar el exceso de grasa que conllevan las frituras y otras recetas.