Azatioprina y cáncer de piel


En un artículo publicado en la revista Science del 16 de Septiembre de 2005, un equipo de investigadores del Cancer Research UK´s London Research Institute, en Hertfordshire en colaboración con miembros de la Barts & London Queen Mary´s School of Medicine, el King´s College y la Open University de Milton Keynes, en Londres, llegan a la conclusión de que los pacientes tratados con azatioprina pueden desarrollar un cáncer de piel cuando se exponen normalmente a la radiación ultravioleta de la luz solar.

La azatioprina es utilizada como fármaco que suprime el EVC (fármaco inmunosupresor) para evitar el rechazo en el trasplante de órganos y también en el tratamiento de la artritis reumatoide.

En realidad la azatioprina es lo que se denomina un pro-fármaco, ya que es el propio organismo el que la convierte en el fármaco activo que es la 6-tioguanidina (6-TG).

Los autores demuestran que la forma activa de la azatioprina (la 6-TG) se acumula en el ADN, el material genético de las células; y que cuando células cultivadas, cargadas con la 6-TG son expuestas a dosis bajas de luz ultravioleta A (UVA) -uno de los componentes de los rayos solares- se provocan lesiones en su ADN que inducen mutaciones genéticas, las cuales pueden conducir al desarrollo de un cáncer en la piel.

Acción sinérgica de la 6-TG


En definitiva, la acción sinérgica de la 6-TG y de los rayos UVA estimula el desarrollo de mutaciones en el ADN de las células. Cuando se examinan las células de la piel de los pacientes a los que se les administra azatioprina, se encuentra una acumulación de la forma activa del fármaco activo de la azatioprina (la 6-TG) en el ADN.

Los pacientes tratados con azatioprina son anormalmente sensibles a la UVA ("fotosensibilidad selectiva"), a una dosis equivalente a dos minutos de exposición a luz solar del mediodía durante un típico día de verano en Inglaterra.

Los investigadores británicos afirman que el cáncer de piel es entre 50 y 250 veces más frecuente entre los pacientes en los que se ha trasplantado un órgano que en la población general, hasta el punto de que, 20 años después un trasplante, entre el 60% y el 90% de los pacientes están afectados.

Es sólo en las áreas corporales en las que la azatioprina interactúa con los rayos UVA en lo que este fármaco puede ser potencialmente carcinogénico. En conclusión, estos hallazgos pueden explicar, parcialmente, la elevada prevalencia del cáncer de piel en los pacientes con una larga supervivencia después de un trasplante de órgano.